Control intraoperatorio de vías ópticas, durante la resección de un Angioma Cavernoso de localización temporal posterior derecha


Tractografia y Neurofisiología intraoperatoria
Historia clínica:
Varón de 40 años con antecedentes de cefalea brusca hace 2 meses, de localización occipital. Refiere que veía los objetos distorsionados. Cedió espontáneamente a lo largo de varios días.
En la exploración no se observa focalidad.

Se realizó RM craneal, en la que se observa una lesión nodular con aspecto de “mora” localizada en la encrucijada témporo-occipital derecha.
La lesión es compatible con cavernoma o angioma cavernoso. Se observan zonas de gliosis y hemosiderina, en relación con pequeños sangrados.
En el estudio de tractografía cerebral se observa cómo la lesión está en el trayecto de las vías ópticas.

Tratamiento:
El paciente fue intervenido quirúrgicamente por haber presentado signos de resangrado en la RM. Se realizó craneotomía centrada sobre la lesión, guiada con técnicas de neuronavegación.
Durante la intervención se realizó monitorización neurofisiológica intraoperatoria de :
• Potenciales evocados somatosensoriales de miembro superior izquierdo (PESS)
• Potenciales evocados visuales (PEV)
• Potenciales evocados visuales corticales (PEVc). Recogidos en manta de electrodos situada sobre corteza occipital
Durante la intervención se realizó control con Neuronavegador de la zona correspondiente a la vía óptica, localizada en zona medial al cavernoma.
Antes de la exéresis del cavernoma, los PESS y los PEV-PEVc mostraron valores normales de latencia y amplitud.
Durante la exéresis de la malformación, al acercarse a la vía óptica, se observó una disminución de la amplitud y latencia de los PEV derechos, de forma transitoria, con normalización al finalizar la intervención.
Evolución:
No focalidad neurológica tras la intervención.
Alta hospitalaria sin complicaciones a los seis días.
Resonancia Magnética de control a los 3 meses, con tractografía incluida, que muestra la desaparición de la lesión y el respeto de la vía visual.
En el RM postoperatorio, Se aprecia la extirpación completa de la lesión.
Queda la zona perilesional, con hemosiderina, que es preciso respetar para no lesionar la vía óptica.
En el control postcirugía, Se aprecia la integridad de la vía óptica, incluso más expandida y de mayor grosor.

Conclusiones:
Los angiomas cavernosos son lesiones vasculares congénitas, cuyo único
tratamiento es el quirúrgico.
Su resección quirúrgica está indicada si la morbilidad y mortalidad operatoria.
es menor que la provocada por su evolución natural.
La aparición de técnicas intraoperatorias como las descritas, de Neuronavegación, localización de vías funcionales (tractografía) y control neurofisiológico intraoperatorio, permite hacer el tratamiento quirúrgico menos agresivo que la historia natural de estas lesiones.

Ver el video en el que se describe este caso:

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