Adenoma de Hipófisis: Si mi tumor es benigno, ¿por qué tengo que operarme?


Adenoma de Hipófisis: Si mi tumor es benigno, ¿por qué tengo que operarme?

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Los adenomas hipofisiarios, en su mayoría tumores intracraneales benignos, representan entre el 9% y el 12% de todos los tumores cerebrales primarios, lo que les convierte en el tercer tumor cerebral primario más común en adultos después de los meningiomas y los gliomas.

Las anomalías encontradas con bastante frecuencia en la hipófisis incluyen tumores pequeños y quistes benignos. De hecho, se estima que entre el 20% y el 25% de la población general (sobre todo en personas jóvenes de entre 30 y 40 años) podría padecerlos, aunque en tamaños reducidos y sin que causen síntomas; mientras que cerca del 10% tendrá una anomalía lo suficientemente grande como para poderse detectar en pruebas de imagen, como con la Resonancia Magnética.

La hipófisis es un órgano del tamaño de una judía ubicada en la línea media de la base del cerebro, justo detrás del puente nasal, en un nicho óseo llamado la “silla turca”. Y se la conoce como la “glándula maestra” porque ayuda a controlar la secreción de
hormonas que regulan el crecimiento y el metabolismo, así como las acciones de otras glándulas, entre ellas, tiroides, suprarrenales y gónadas (ovarios y testículos).

Hoy en día, la literatura científica y las sociedades médicas nacionales e internacionales respaldan la extirpación de estos tumores benignos en la mayoría de los casos para elevar la calidad de vida de los pacientes, facilitar su extirpación en sus fases iniciales, lo que garantiza mayor tasas de éxito y una menor incidencia de posibles problemas secundarios. Pero, sobre todo, para impedir que su posible crecimiento o su transformación a un tumo maligno (invasivo o carcinoma) se conviertan posteriormente en una traba para el neurocirujano.

¿Por qué se producen?

Los tumores en dicha glándula se desarrollan de forma similar a los que se reproducen en otras partes del cuerpo: a partir de una única célula anormal que se multiplica en muchas células anormales, formando finalmente un tumor. La estimulación del hipotálamo podría también contribuir a su crecimiento.

Una de las dificultades más importantes de esta patología es que en muchos casos no causan síntomas o son confundidos con los de otras patologías benignas y no llegan a diagnosticarse.

¿Cuándo consultar con un especialista?

Los pacientes que experimenten estos síntomas de forma reiterada deben consultar con un especialista:

    -Cambios de visión (visión doble, pérdida del campo visual, párpados caídos o cambios en la visión del color)
    -Dolor de cabeza
    -Letargo
    Trastornos de sueño o alimentación
    Pérdida de periodos menstruales o producción de leche materna sin embarazo
    -Problemas con el sentido del olfato

¿Cómo se diagnostican?

Existen varias pruebas para determinar su existencia. Análisis de sangre especiales que poner en evidencia los niveles hormonales y si la hipófisis es la fuente de producción excesiva de algunas de ellas. La Resonancia Magnética contribuye también a su visualización así como permite observar las áreas cercanas.
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El tratamiento quirúrgico con garantías

La terapia de los adenomas hipofisiarios depende de la actividad hormonal del tumor, el tamaño y la ubicación del tumor, así como de la edad y el estado de salud general del paciente. Para ello, los especialistas cuentan con farmacoterapia y con cirugía. Sin embargo, como hemos señalado anteriormente, la mayoría de los adenomas hipofisiarios deben abordarse en quirófano.

Afortunadamente, los equipos multidisciplinares son la clave del éxito y la eficacia de esta intervención. Un equipo en el que trabajan de forma coordinada y activa endocrinos, otorrinolaringólogos y neurocirujanos. Existen pocos equipos españoles que aborden de forma multidisciplinar esta dolencia y que, además, dispongan de la más alta tecnología para llevar a cabo su intervención.

El apoyo, como sucede en nuestro centro, en resonancias magnéticas de última generación, sistema de neuronavegación de alta tecnología (que permite un cirugía de máxima precisión) y TAC y y AngioTAC de máxima precisión adaptable al navegador (así se logra fusionar en la pantalla, la imagen del angioTAC con la de la Resonancia Magnética) ofrece al cirujano gran volumen de información en tiempo real, en la propia camilla de quirófano.

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