¿Ictus isquémico o hemorrágico?


¿Ictus isquémico o hemorrágico? Conoce todas sus diferencias

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El ictus es la interrupción del flujo sanguíneo en una parte del cerebro de forma brusca. Este trastorno supone la primera causa de muerte en las mujeres y la tercera en discapacidad en adultos, con una prevalencia de más de 100.000 personas afectadas cada año en España. Es una emergencia médica no tan relacionada con la avanzada edad como se tiende a pensar, ya que un 15 % de los aquejados por un ictus son menores de 45 años.

Hoy en día los tipos de ictus más conocidos entre la población son el ictus isquémico y hemorrágico.

  • El ictus isquémico, es el más frecuente, es el resultado de un bloqueo del flujo de la sangre en un área del encéfalo por la formación de un coágulo, por lo que el tratamiento se centra en la disolución de este trombo para restablecer la circulación.
  • El hemorrágico es la más destructivo y con mayores tasas de mortalidad, se produce por la rotura del vaso que provoca, además del cese del flujo, la salida de sangre (hemorragia cerebral) con formación posterior de un hematoma en el cerebro.


Los ictus isquémicos

Si nos fijamos en el foco que desencadena la interrupción del flujo sanguíneo, podemos hablar de una nueva clasificación de Ictus. De hecho, un Ictus Isquémico puede ser global, si afecta a todo el encéfalo o focal.

Continuando con la definición de los tipos de Ictus. Si es un ictus focal, éste puede ser

  • ictus trombótico, aquel que es provocado por un trombo que se ha ido formando en una arteria relevante, hasta que la ocluye.
  • embólico o cardioembólico, cuando el trombo que bloquea el flujo procede de un sitio lejano,; generalmente se trata de un coágulo que procede del corazón, se desprende y viaja hasta que encuentra un vaso con diámetro menor y lo bloquea
  • hemodinámico, en los casos en los que la causa del fallo en el flujo sanguíneo cerebral se debe a la disminución de la presión sanguínea más que un trombo en sí mismo
  • lacunar: una lesión más pequeña en tamaño vinculada a hipertensión arterial u otros factores de riesgo, como la diabetes o la edad avanzada
  • de causa indeterminada, cuando el desencadenante no se revela de manera clara en las diferentes pruebas diagnósticas
  • de causa rara, el cual se da en personas sin factores de riesgo vascular cerebral generado por enfermedad sistémica o una arteriopatía no aterosclerótica.

El ictus transitorio, un aviso de que algo pasa

Es un tipo de ictus isquémico focal, pero durante un corto espacio de tiempo y del que se recupera la persona sin dejar secuelas.

Normalmente, cuando se produce esta especie de ictus, denominado accidente isquémico transitorio, puede considerarse como un aviso, porque los afectados tienen riesgo de sufrir posteriormente un segundo ictus ya de forma clara. Por lo tanto, estas personas juegan con la ventaja de poder prevenir un verdadero ictus evitando los factores de riesgo, si se ponen en manos de un neurólogo experto

Los ictus hemorrágicos

En este tipo de trastorno también se habla de dos tipos, principalmente:

– Originado por una hemorragia subaracnoidea. Se produce entre el cerebro y los finos tejidos que lo envuelven. Normalmente, el detonante es la rotura de un aneurisma arterial. Es más habitual en pacientes menores de 60 años.

En estos casos hay una actuación médica inmediata que intenta paliar el efecto de la hemorragia sobre el cerebro (hipertensión intracraneal, vasoespasmo) mientras que se programa una actuación quirúrgica o endovascular que tiene por finalidad cerrar el aneurisma, para evitar una segunda hemorragia que es mucho más grave.

– El Hematoma Intracerebral originado por la rotura de una arteria profunda. La sangre se colecciona dentro del parénquima cerebral, al que daña localmente (se rompe la estructura por la invasión repentina de sangre a presión) y a todo el cerebro ya que aumenta de forma brusca el volumen dentro del cráneo, lo que lleva a una situación aguda y muy grave de hipertensión intracraneal.

Un alto porcentaje de estos casos se debe a la hipertensión arterial asociada a arterioesclerosis (que va debilitando la pared arterial, hasta que se rompe), pero también a malformaciones vasculares, patologías hematológicas, algunos fármacos, el consumo de tóxicos o tumores, entre otros factores influyentes.

En este tipo de accidentes cerebrovasculares, se valoran numerosos parámetros para determinar si se aplica un tratamiento conservador o quirúrgico (drenaje esteoráxico o craneotomía convencional).

Extracción del coágulo mediante el cateter-stent introducido por la femoral

Catéter con un dispositivo extractor de trombos.

En el Ictus, el tiempo es vida. Conoce sus síntomas

Los pacientes que lo sufren presentan de forma brusca síntomas neurológicos como:

  • pérdida de sensibilidad o fuerza en un lado del cuerpo
  • alteración del lenguaje
  • problemas de visión
  • desequilibrio, inestabilidad
  • dificultades al andar

Estos síntomas se suelen acompañar de cefalea, nauseas o vómitos sobre todo en el caso de hemorragias cerebrales.

El tratamiento del ictus

Para tratar los ictus isquémicos se puede optar por disolver el coágulo mediante un fármaco trombolítico o fibrinolítico (fibrinolisis cerebral) con la finalidad de restaurar el flujo sanguíneo, pero también existe la opción de extraerlo a través de cateterismos de las arterias cerebrales bloqueadas.
En el caso de los ictus hemorrágicos, hay tipos de actuaciones quirúrgicas. La primera es abordar con técnicas más o menos invasivas, el hematoma y evacuarlo, mejorando la situación de tensión sobre el tejido cerebral. La segunda, más sofisticada, es excluir de la circulación cerebral la zona de la arteria que se ha roto (aneurisma) o el grupo de vasos anómalos (malformación arterio-venosa). En ambos casos, la idea es prevenir una segunda hemorragia.

En ambos casos, se pueden utilizar técnicas quirúrgicas directas o técnicas de embolización endovascular.

Manejo diagnóstico y terapéutico. Un avance para disminuir la mortalidad y morbilidad.

El abordaje diagnóstico y terapéutico del ictus se ha transformado en un sistema sofisticado de atención multidisciplinaria. Que comienza con la labor coordinada de los servicios de urgencias que atienden al paciente en el lugar del ictus (domicilio, calle, trabajo…) hasta llegar a redes hospitalarias (Unidades de Ictus) que se coordinan para llevar a cabo los tratamiento más complejos. En el que el tiempo de atención es un factor clave.

Esto está teniendo un impacto muy positivo, en el sentido de que se está disminuyendo la mortalidad y la morbilidad de forma muy importante.

2 Comentarios

  1. este es mi correo que falta’?

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  2. M gustaría saber si este tipo d patologías son hereditarias ,ya q mi bisabuela mi abuelo y mi papa fallecieron por acv isquémicos y hemrragicos

    Responder

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