Malformación arteriovenosa rolándica


Casos clinicos-patologia vascular: malformacion-arteriovenosa-rolandica
Historia clínica:

Varón de 44 años que presenta cuadro brusco de cefalea acompañado de pérdida de fuerza en el brazo derecho.

No refiere antecedentes de interés

En la exploración se aprecia una paresia de la extremidad superior derecha 3/5.

Acude a urgencias donde se realiza TAC craneal. En él se observa una lesión hemorrágica a nivel frontal posterior. Se completa el estudio con resonancia y arteriografía cerebral; en ella se observa una pequeña malformación arteriovenosa rolándica izquierda con nicho vascular y vena de drenaje cortical.

En la resonancia magnética, se aprecia una lesión de contenido hemorrágico localizada ínmediatamente anterior a la circunvolución de la zona motora.

Tratamiento:

La malformación no es susceptible de ser tratada por técnicas endovasculares (embolización).

Por su tamaño puede ser tratada mediante radiocirugía o bien ser intervenida quirúrgicamente.

Tras plantear ambas posibilidades al paciente,  acepta el tratamiento quirúrgico que se realiza a los dos meses del episodio hemorrágico.

Se realiza un registro cortical para localización de área motora: En los electrodos 7, 8, 11,12,13,16 y 17 se observan los ritmos rolándicos.

Estimulación cortical: Disección microquirúrgica a través de un surco cortical hasta acceder a la malformación vascular que es resecada completamente.

Durante la cirugía se realiza estimulación de la corteza para evitar lesionar la zona motora.

Post Operatorio:

Evoluciona favorablemente siendo dado de alta hospitalaria a los 7 días sin presentar déficit neurológico.

Se han realizado estudios de RM craneal de control y de arteriografía cerebral a los 3 meses que muestran la desaparición completa de la malformación.

Conclusiones:

Las malformaciones vasculares que provocan hemorragias tienen tendencia a volver a sangrar por lo que deben ser tratadas bien con embolización, radiocirugía o cirugía.

La localización de la lesión próxima a zonas motoras requiere que se realice con técnicas de estimulación cortical para disminuir el riesgo de producir una lesión neurológica.

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